La vida de Adéle (Blue is the warmest color).
Dirección:
Abdellatif Kechiche .
Protagonizada por: Adele Exarchopoulos y Léa Seydoux .
Por Javier Califano.
“La vida de Adéle”
captura la urgencia y la sencillez del primer amor, indaga exhaustivamente en
su intensidad, su condición desesperada, su entrega sin límites. Y por
supuesto, en el dolor implícito cuando se continúa amando desesperadamente, aun
enfrentando el desarraigo de una relación. Es en esta instancia donde el
meticuloso trabajo del realizador Abdellatif Kechiche y
su protagonista, Adele Exarchopoulos, ponen de manifiesto la
gravedad acerca de lo desposeído que se encuentra un ser ante la
evocación de un amor inolvidable.
Adéle (Exarchopoulos) aun adolece a la vida, pero
cuando ve por primera vez a Emma (Seydoux),queda
absolutamente cautivada. Esa mujer, solo algunos años mayor que ella,
estudiante de arte, con la irreverencia de su cabello azul, representa el
ideal de pasión, identidad y aspiraciones que la joven anhela. Es amor a
primera vista.
Sin distinción de sexo o sexualidad,.aquí verdaderamente poco
importa que se trate de una la historia de amor entre dos jóvenes
lesbianas, ya que el relato cala en lo más profundo de todo aquel que alguna
vez amó desmesuradamente y ha sentido la pena mas amarga cuando estaba siendo
despojado de semejante sentimiento. La película de Abdellatif
Kechiche se consagra como un relato de extraordinaria riqueza y
complejidad emocional, mediante una obstinada observación capaz de aprehender
los sentimientos más íntimos de sus protagonistas, sin perderse ningún signo
revelador como indicio de un amor profundo.
Kechiche en su trabajo de realización se mantiene
lo más cerca posible de los actores, ejerciendo un tratamiento narrativo
sumamente descriptivo y registrando toda reacción natural o indicio de
sensualidad, como el preámbulo de un beso, una sonrisa cómplice o una
mirada sugerente.
Claro esta que para muchos “La vida de Adèle”, trasciende por la
explicites de una escena de sexo entre Léa Seydoux, Adèle Exarchopoulos,
optando por quedarse con la parte por el todo. Siendo que la magistral escena
ofrece una perspectiva del acto sexual inherente a dos
mujeres hacen todo lo físicamente posible por conectarse.
Trascendiendo el carácter explicito de la escena en si misma por el significado
implícito en el descubrimiento de matices emocionales.El caso es que la (muy
discutida) escena de sexo ofrece la profundidad necesaria para que el romance y
la desmesura de los personajes se sientan auténticos. Siendo
funcional a la progresión del relato, logrando ilustrar de manera sincera el
sentimiento que sirve de puente entre los mundos completamente diferentes de
Emma y Adéle.
Respecto de las actuaciones. Adèle Exarchopoulos ofrece un
trabajo descomunal, con una naturalidad sin precedentes
desnuda el alma en cada escena, algo realmente fascinante. En tanto
que Lea Seydoux, es la representación mas desenfrenada del eros,
siendo que Emma comparte un cariño puro por Adele, pero a diferencia de la
jovencita, ella jamás permitirá ser poseída, desbordada o entregarse al
misterio, la ansiedad y el vértigo que significa saltar al vació en una
relación amorosa.
La película del realizador Abdellatif Kechiche, esta basada en la novela grafica “Le bleu est une couleur chaude “de Julie Maroh.
Es pertinente destacar que en la obr original, hay implícito un sentido
compositivo pictórico, que evoca al “periodo Azul de Picasso”,
el cual se representaba la desesperación, la soledad y la desdicha. Algo que
comprenderán todos aquellos que hayan amado y pasado por una ruptura
sentimental, rememorando viejas heridas mediante el reflejo de esta moderna
historia de amor.
Julie Maroh en las diferentes viñetas de la novela
gráfica hace destellar el mismo azul del cabello de Emma, para subrayar rasgos
u objetos de suma importancia en la página. El trazo natural, suave y fluido de
Maroh es ideal para transmitir la emoción necesaria de cada ilustración.



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